Durante los años 50, Yona Friedman, en colaboración con el grupo GEAM «Groupe d’étude d’architecture mobile», desarrolló un nuevo concepto arquitectónico. En 1958, el arquitecto húngaro-israelí publicó un manifiesto titulado Architecture Mobile que fomentaba un nuevo tipo de ciudadano libre, capaz de conquistar el espacio mediante enormes ‘superestructuras’ sobre las ciudades existentes. Friedman preveía que el aumento del tiempo libre transformaría profundamente la sociedad, y por ello consideraba que las ciudades debían adaptarse a la nueva era.
La idea de la Ville Spatiale era garantizar a sus habitantes la libertad de configurar tanto su propio hábitat individual como el trazado urbano, de acuerdo con sus preferencias.
El segundo elemento de esa idea era la Architecture mobile: la posibilidad de remodelar periódicamente el hábitat individual y la disposición urbana, sin necesidad de imponer una demolición.1
Este enfoque espacial pretendía fomentar el crecimiento de las ciudades sin agotar el suelo. Para ello, una estructura espacial, en los términos propuestos por Yona Friedman, podía superponerse a lo preexistente con el fin de lograr ciudades más densas, en las que el ciudadano tuviera la libertad de ampliar su propia vivienda. El arquitecto buscaba ilustrar tanto a expertos como a no especialistas sobre arquitectura y urbanismo para que pudieran alcanzar una libertad individual.
Lo crítico en la Ville Spatiale es lo que denomino ‘infraestructura espacial’: una retícula tridimensional de múltiples niveles sostenida por pilares muy espaciados. […]
Esta infraestructura constituye el elemento fijo de la ciudad. El elemento móvil está formado por muros, superficies base y tabiques divisores, que hacen posible la división individual del espacio; podría considerarse como el ‘relleno’ de la infraestructura.
Todos los elementos que entran en contacto directo con los usuarios (es decir, los que ven, tocan, etc.) son móviles, a diferencia de la infraestructura, que se utiliza colectivamente y permanece fija.²
La cita describe con precisión las intenciones de Yona Friedman. Medio siglo después, podemos comparar la teoría con algunos ejemplos construidos y observar diferentes grados de éxito. Duplicar la “planta baja” y disponer de una superficie edificable ilimitada parece no ser siempre la solución a los problemas urbanos.

1. Friedman, Yona, Kenneth Frampton y María I. Rodríguez. Arquitectura con la gente, por la gente, para la gente =: Architecture with the People, by the People, for the People. León: MUSAC, 2011.
2. Yona Friedman, Architecture Mobile, 1960, citado en Ruth Eaton, Ideal Cities: Utopianism and the (Un)built Environment, Londres, 2002.








