
Una oficina sobre ruedas de 7 m² de Morsa Taller, la Oficina Móvil Castillo funciona como un estudio compacto que se puede montar, desmontar y reubicar con una interrupción mínima. Fabricada como un kit de seis elementos desmontables, negocia con los contextos domésticos y urbanos mediante una cubierta curva que evoca los autobuses de Buenos Aires y cuatro paneles laterales que calibran la orientación, la privacidad y la luz natural. El proyecto pone en primer plano la lógica constructiva, la reversibilidad y el mantenimiento como motores principales del diseño.
Información técnica de la Oficina Móvil Castillo
- ArquitectosMorsa Taller
- UbicaciónBuenos Aires, Argentina
- Superficie bruta7 m2 | 75 pies cuadrados
- Años del proyecto2025
- Fotografías© Cecilia Gil
Abordamos cada encargo a través del problema ineludible de la construcción. El ensayo material sustituye a la abstracción, por lo que cada prototipo traslada sus lecciones al siguiente proyecto.
– Alejandra Esteve, Morsa Taller








Microarquitectura móvil y contexto
Con 7 m², la Oficina Móvil Castillo opera en el umbral entre la arquitectura y el vehículo. La base con ruedas elimina la dependencia de cimentaciones y permite la ocupación temporal de parcelas residuales, patios de servicio y jardines domésticos sin alterar las condiciones del terreno. La movilidad transforma el solar en un parámetro variable, no en una restricción fija, animando a la unidad a actuar como una inserción precisa dentro de circunstancias urbanas o suburbanas cambiantes.
Los bordes curvos de la cubierta remiten a la silueta de los autobuses de Buenos Aires, situando el objeto dentro de una tradición industrial local. Este gesto no es solo formal. Media entre la infraestructura y la domesticidad, leyéndose como una pieza compacta de material rodante a la vez que acomoda la escala de una pequeña habitación. Los cuatro paneles laterales incorporan huecos que pueden orientarse hacia la privacidad o la exposición, una táctica básica pero eficaz para adaptarse a los lindes contiguos, a los vecinos o a los frentes de calle a medida que la unidad se reubica.
Lógica de kit de piezas y montaje rápido
El proyecto se concibe como seis componentes desmontables: cuatro paneles laterales, una única pieza de cubierta y una base con ruedas. Fabricadas en el taller, las piezas se desmontaron, transportaron y volvieron a montar en un solo día con un destornillador y una remachadora. Este protocolo directo y con herramientas mínimas ejemplifica el Diseño para Manufactura y Montaje, en el que las tolerancias, la lógica de izado y la secuencia se determinan en el banco en lugar de improvisarse en obra.
Cada módulo integra su propio aislamiento y fijación mecánica para producir uniones limpias y legibles. La reversibilidad está incorporada, por lo que los paneles individuales pueden retirarse para mejorar, reparar o sustituir sin alterar el resto de la envolvente. Los mecanismos a medida y la carpintería siguen una lógica interna coherente que mantiene legibles las interfaces, desde las líneas de bisagra hasta los bordes de los paneles, de modo que la alineación y la compresión en las juntas permanezcan fiables a medida que la unidad se desplaza y se vuelve a montar con el tiempo.
Estrategia de envolvente y respuesta climática
La envolvente está estratificada para separar la estructura, el aislamiento y el acabado. Los revestimientos se completan in situ, desacoplando el bastidor principal de las capas de desgaste y permitiendo un futuro reacabado sin comprometer la integridad del sistema. El planteamiento anticipa los esfuerzos del transporte y el remontaje al tratar la piel de intemperie como un componente reparable y no como una fachada monolítica.
Los bordes curvos de la cubierta gestionan el agua de lluvia sobre una huella compacta, canalizando la escorrentía lejos de las juntas y reduciendo las líneas de goteo en las esquinas, las más vulnerables al movimiento. Los huecos de los paneles laterales admiten la luz natural en el fondo de una planta pequeña y pueden emparejarse para una ventilación cruzada cuando las condiciones lo permiten. Los bordes aislados y los sellados continuos en las juntas modulares buscan limitar las discontinuidades térmicas, sosteniendo un confort funcional pese a las reubicaciones frecuentes y a la proximidad de los ensamblajes delgados.
Método artesanal y pensamiento entre escalas
El proyecto surge de una práctica experimental, conducida por la materia y arraigada en el trabajo del metal. En lugar de apoyarse en renders, el estudio avanza mediante prototipos iterativos y ensayos de taller que calibran los espesores, los fijadores y los movimientos de las bisagras antes de comprometerse con la fabricación. Esta cultura de prueba comprime la distancia entre la intención de diseño y la manufacturabilidad, y explica las uniones disciplinadas del proyecto y su lógica de montaje directa.
La documentación en dibujo concertado y axonométrico tiende un puente entre los lenguajes arquitectónicos y los de ingeniería, fijando dimensiones y secuencias para sostener la producción fuera de obra. El detallado toma prestada la precisión del mobiliario mientras opera a escala arquitectónica, una polinización cruzada evidente en la claridad de los bordes, los reveles y los tiradores. El resultado refleja una red colaborativa de artesanos locales y pequeñas industrias en Buenos Aires, donde el conocimiento de fabricación está incrustado en la arquitectura en lugar de aplicarse como un añadido posterior.



















Sobre Morsa Taller
Fundado por la arquitecta Alejandra Esteve en Buenos Aires, Morsa Taller es un estudio experimental de arquitectura y fabricación establecido tras años de práctica profesional en campos diversos, incluidos la infraestructura y la restauración. Desde su fundación, el estudio se ha centrado en el ensayo material y en el oficio manual, especialmente en el trabajo del metal. Su enfoque arquitectónico rechaza la abstracción digital en favor de métodos constructivos empíricos, el prototipado iterativo y un compromiso directo con las redes productivas de artesanos locales y pequeñas industrias. Cada proyecto evoluciona a través de la lógica física de los materiales, dando lugar a obras caracterizadas por la claridad estructural y por sistemas constructivos vistos en escalas diversas.
Créditos y notas adicionales
- Arquitectos: Morsa Taller
- Empresa constructora: Santiago Legnini y Morsa Taller
- Fotografías: Cecilia Gil

