El Estadio Giuseppe Meazza o Estadio de San Siro, en Milán, fue diseñado originalmente por el arquitecto Stacchini y el ingeniero Cugini en 1925, basado en un modelo anglosajón. La estructura estaba compuesta por cuatro gradas rectas, una de las cuales estaba parcialmente cubierta, y podía albergar hasta 35.000 espectadores. El estadio sufrió varias reformas y en 1990 Ragazzi y Hoffer realizaron la última intervención con motivo del Mundial de Fútbol de 1990, cubriendo el estadio mediante una solución estructural innovadora.
Historia del estadio
Descripción del proyecto por Giancarlo Ragazzi Architects
En 1925/26, el presidente del A.C. Milan, Piero Pirelli, promovió la construcción de un estadio de fútbol y un hipódromo adyacente. El proyecto del Estadio de San Siro, dirigido por los ingenieros Stacchini y Cugini, incluía cuatro gradas rectas, una parcialmente cubierta, con una capacidad total de 35.000 espectadores.
En 1935, el estadio, adquirido por el Ayuntamiento, fue ampliado por primera vez: se añadieron cuatro gradas curvas a las existentes, creando un anillo continuo. Además, se ampliaron las dos gradas principales. El proyecto, supervisado por el ingeniero Bertera y el arquitecto Perlasca, incrementó la capacidad total a 55.000 espectadores.
En 1954/55, una segunda ampliación llevada a cabo por Ronca y Calzolari transformó radicalmente la estructura, añadiendo un segundo nivel de gradas. Las nuevas gradas se apoyaban en una estructura portante externa a la construcción original, cubriendo completamente las gradas existentes.
Las escaleras de caracol que daban acceso a las nuevas gradas renovaron totalmente la imagen arquitectónica del estadio. La capacidad ascendió a 100.000 espectadores, aunque posteriores intervenciones la redujeron a un máximo de unos 80.000. Este número incluía plazas de pie y otras en condiciones de sobreocupación; la capacidad solamente sentada podía calcularse en torno a 60.000 espectadores.
Con motivo del Mundial de Fútbol de 1990, la Administración Municipal de Milán decidió proceder a la rehabilitación del Estadio de San Siro, tras descartar la construcción de un nuevo estadio por razones de coste y de tiempo limitado. Además, el estadio “Meazza” forma parte de un complejo deportivo y de ocio, denominado “la ciudad del deporte”, que ha ido creciendo desde 1887, año en que se estableció el primer hipódromo en Milán.
Los motivos y conceptos que guiaron el proyecto concebido por el Ayuntamiento pueden resumirse del siguiente modo:
- ofrecer un mayor confort a los espectadores;
- garantizar los máximos estándares de seguridad;
- un proyecto que permita un uso multifuncional del estadio, de modo que cumpla el papel de centro social, cultural y recreativo además de acoger partidos de fútbol;
- asegurar una imagen arquitectónica coherente con la estructura existente;
El proyecto, diseñado por los arquitectos Giancarlo Ragazzi, Enrico Hoffer y el ingeniero Leo Finzi, consistió en la construcción de un tercer anillo de gradas, concebido como una unidad continua (aunque formado por estructuras totalmente independientes) en contraste con las gradas del actual segundo anillo. Como se requería para el Mundial de 1990, la capacidad total fue de 86.000 espectadores (todos con asiento, numerado y bajo cubierta).
La estructura de las terrazas del nuevo tercer anillo se apoya en once torres cilíndricas de hormigón armado. Estas torres también brindan acceso a las gradas y a varios servicios, y son independientes de la construcción original. Cuatro de estas torres sostienen asimismo las cerchas reticulares de la cubierta. Las placas rectangulares se fijan a la estructura portante y soportan la cubierta compuesta por protecciones curvas de policarbonato. Para ofrecer el máximo confort, todos los asientos son nuevos, numerados y de forma anatómica. Además, se incorporaron servicios de restauración eficientes para los espectadores.
Junto con la ampliación formal y funcional del Estadio de San Siro, se planificó también la renovación del terreno de juego, que incluyó un nuevo sistema de drenaje y calefacción, ya probado con éxito en estadios europeos.
Por último, cabe destacar la importancia del nuevo sistema de iluminación del campo, que permite a las cadenas de televisión retransmitir los partidos con un alto nivel de definición.
Planos del Estadio de San Siro
Resumen en vídeo del estadio























