El Auditorio Plantahof en Landquart, diseñado por Valerio Olgiati, es una sala de conferencias compacta que reconfigura su entorno institucional mediante una estrategia arquitectónica precisa y autocontenida. Definido por un volumen triangular de hormigón y una paleta material austera, el edificio establece un nuevo orden espacial en el campus a la vez que desarrolla un concepto estructural que difumina las distinciones entre muro, columna y cubierta.
Auditorio Plantahof Información Técnica
- ArquitectosValerio Olgiati
- UbicaciónLandquart, Suiza
- Gross Area270 m2 | 2,906 Sq. Ft.
- Años del proyecto2008 – 2010
- Fotografías© Javier Miguel Verme, Trevor Patt
El edificio se concibe como una estructura en la que la forma y la lógica portante se vuelven indistinguibles, produciendo una experiencia espacial fundada en la propia construcción.
– Valerio Olgiati
Estrategia espacial y la construcción de un vacío en el campus
La ubicación del Auditorio Plantahof opera menos como un gesto de relleno y más como un acto de sustracción espacial. Situado en el borde del campus de la escuela agrícola, el edificio define una nueva plaza enmarcando una ausencia en lugar de ocupar un vacío existente. Este emplazamiento deliberado transforma una condición residual en un espacio colectivo central, reorganizando la circulación y orientando la vida del campus en torno a una recién establecida sala exterior.
La fachada alta y opaca de hormigón actúa como un límite cívico, definiendo el borde de la plaza y creando una sensación de cerramiento. Su superficie, casi sin ventanas, resiste la permeabilidad visual, reforzando la lectura del edificio como un objeto monolítico. La entrada, comprimida en la base de este plano vertical, intensifica la percepción de escala por contraste, situando el cuerpo humano frente a una superficie desproporcionadamente grande.
Las aperturas son mínimas y se disponen de forma estratégica. Una única abertura horizontal en banda atraviesa la fachada, leyéndose más bien como una incisión que como una ventana convencional. Este gesto controlado reconoce el entorno sin disolver la autonomía del edificio. El resultado es una estructura que dialoga con su contexto a través del emplazamiento y la proporción, más que mediante la transparencia o la adaptación formal.
Ambigüedad estructural: entre muro, columna y cubierta
El sistema estructural del auditorio resiste la clasificación convencional, combinando aspectos de la construcción aporticada con la masividad de los muros portantes. Esta hibridación desafía la legibilidad de los roles estructurales, en los que los elementos no se ajustan a una definición única. El resultado es una condición tectónica en la que soporte, cerramiento y forma resultan inseparables.
Una única columna diagonal penetra la fachada y se extiende por el interior, estableciendo una línea de fuerza principal en el edificio. Este elemento conecta el suelo con el muro de cubierta inclinado, generando una sección triangular que define tanto la envolvente espacial como el recorrido de cargas. Aunque el sistema es estructuralmente coherente, su lógica no resulta inmediatamente intuitiva, exigiendo una lectura atenta para comprender cómo se transfieren las fuerzas.
Externamente, los estribos de hormigón estabilizan el plano inclinado de la cubierta, permitiéndole funcionar simultáneamente como cerramiento y como superficie estructural. La organización en espejo a ambos lados del edificio introduce una simetría bilateral que enmarca el espacio interior a la vez que mantiene la tensión entre equilibrio y desequilibrio. Esta interacción refuerza el foco conceptual del edificio en la ambigüedad estructural como motor arquitectónico.
Materialidad, luz y atmósfera interior
El uso de hormigón antracita ejecutado in situ establece una presencia material densa y absorbente. Su pigmentación oscura suprime la reflectividad, intensificando la percepción de masa y aproximando el edificio a las formaciones geológicas más que a la construcción convencional. Las líneas del encofrado permanecen visibles, documentando el proceso de vertido y contribuyendo al carácter táctil de la superficie.
La luz natural se introduce de manera controlada a través de aperturas horizontales bajas situadas en los lados opuestos del auditorio. Estas aberturas permiten la luz a un ángulo rasante, impidiendo la iluminación plena del área de butacas y manteniendo una atmósfera interior contenida. Las condiciones de penumbra resultantes dirigen la atención hacia el atril y refuerzan la jerarquía espacial entre el orador y el público.
Dentro de esta paleta contenida, los elementos de madera vista aportan rendimiento acústico y contraste material. Su tono más cálido y veta más fina compensan la severidad del hormigón, introduciendo una capa secundaria de experiencia sensorial. La iluminación artificial, integrada como tiras lineales en la geometría estructural, enfatiza aún más la interacción entre planos y aristas, a la vez que mantiene la penumbra general del espacio.
Autonomía formal y arquitectura no referencial
El Auditorio Plantahof ejemplifica un enfoque basado en la autonomía formal, en el que la lógica del edificio surge de principios internos más que de referencias externas. Su geometría, la elección de materiales y la resolución estructural evitan la asociación directa con tipologías históricas o formas vernáculas regionales, pese a la presencia de ambas en el contexto circundante.
En este marco, la estructura se convierte en el principal medio de expresión arquitectónica. La columna diagonal, el muro inclinado y la sección triangular no son recursos simbólicos sino elementos operativos que definen la identidad del edificio. La ausencia de jerarquía decorativa o de marcadores estilísticos desplaza el foco hacia las relaciones proporcionales y la claridad constructiva.
Esta posición sitúa el proyecto en un discurso más amplio sobre la arquitectura suiza, donde la precisión y la articulación tectónica son preocupaciones centrales. Sin embargo, el edificio mantiene una postura distintiva a través de su insistencia en la ambigüedad y la reducción. En lugar de comunicarse mediante formas reconocibles, construye su propio orden interno, invitando a la interpretación mediante el análisis de su lógica espacial y estructural.




























Sobre Valerio Olgiati
Valerio Olgiati es un arquitecto suizo afincado en Flims, Graubünden, nacido en 1958. Estudió en la ETH Zúrich y ha impartido docencia en instituciones como la Accademia di Architettura de Mendrisio y la propia ETH Zúrich. Su obra se define por el concepto de arquitectura no referencial, un enfoque que prioriza los sistemas formales autónomos, la claridad estructural y una expresión directa del material y de la geometría, sin recurrir a referencias históricas o contextuales.
Créditos y notas adicionales
- Ingenieros estructurales: Patrick Gartmann, Conzett Bronzini Gartmann AG, Chur
- Cliente: Departamento de Control de Edificios del Cantón de los Grisones (Graubünden)
- Director de proyecto, Office Olgiati: Nathan Ghiringhelli; Daisuke Kokufuda
- Supervisor de obra: Georg Nickisch, Franz Bärtsch, ARGE Nickisch/Bärtsch, Chur
- Fotografía: Javier Miguel Verme; Trevor Patt
- Referencias de investigación o publicaciones: “Non-Referential Architecture” de Valerio Olgiati y Markus Breitschmid (2019)















